Luego
existen otro tipo de personas, las “lloronas”. Cualquier cosa que
les ocurre es mala, nunca tienen suficiente, siempre andan de capa
caída y encima muchas veces te dan ganas de soltar un “pero ¿eres
estúpido o te lo haces? Yo estoy peor”, pero cierras la boca y
escuchas atentamente.
“No
tengo dinero”, pero hace dos días se compró una consola y todos
los días sale de fiesta; “Estoy solo”, pero cuando le dicen de
salir no quiere; “Nadie me entiende”, pero nunca escuchan cuando
alguien más se quiere desahogar; “Nadie me quiere”, pero es que
anda colado por el único que no le hace caso y al resto no le da
bola; …. Y así sucesivamente.
No
sé si alguna vez lo escucharon pero yo desde pequeña, señores “en
su casa se cuecen habas y en la mía calderadas”. No sé si lo
entienden pero los “llorones”, como yo digo, no. Siempre hay
alguien peor y tal vez justamente sea esa persona que siempre anda
escuchando sus males y que por no molestar no cuenta nada cuando por
dentro lo único que desea es o que la atiendan, o que la dejen sola
un rato, o al menos que la animen y la hagan reír.
A
esos “llorones” debo decirles algo, o bien queréis llamar la
atención o estáis hundidos en la autocompasión. ¿Por qué digo
que es una gran aliada? Con esa escusa de todo me va mal os escudáis
para no hacer lo que debéis aunque conozcáis el error vuestro. Con
ese “mal” que os acecha día a día y que tanto vais contando os
encerráis en vosotros y tenéis la forma ideal de echar la culpa a
los demás de algo que en muchos casos no es culpa de nadie excepto
de vosotros mismos.
Mucha
gente sale a la calle con una sonrisa en la cara aunque anden
deseando morirse por dentro y luchan cada día por sobrevivir, por
cambiar los errores que cometan y por conseguir sus objetivos.
A
toda esa gente que día a día prueba el amargo sabor de la “guerra”
diaria, felicidades, los valientes existen aunque no sean nombres
conocidos.
A
los “llorones”, aprended a observar y escuchar atentamente porque
no hay más ciego que el que se niega a ver ni más necio que el que
se niega a aprender.
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